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martes, 27 de septiembre de 2011

CAPÍTULO VII: EL DESCUBRIMIENTO

Ya casi era la hora. ¿Quién seria esa "rubia"?-se preguntaba al tiempo que terminaba de maquillarse. Aquella costumbre era nueva para ella. No hacia mucho que se maquillaba. Nunca lo había considerado necesario hasta hacia muy poco tiempo. Cogió su cazadora favorita y se la puso. De pronto cayó en algo en lo qué antes no había reparado, no sabía en qué parque había quedado Rubén. No lo especificaba en el mensaje. ¿Qué haría ahora?. Había muchos parques en su ciudad. Entonces una leve mueca apareció en su rostro. Se le acababa de ocurrir una idea.


Ester empezó a desenredar su largo cabello con sumo cuidado. Le encantaba su pelo dorado y los tirabuzones que se formaban cada vez que lo cepillaba. Ya faltaba poco para ese gran momento, aquel que llevaba años esperando. Llevaba pillada por un chico muchos años y ahora por fin se le había presentado una gran oportunidad que no pensaba desaprovechar. Se miró al espejo al tiempo que escogía un rojo cereza para sus labios. Sabía que era muy guapa y cómo resaltar su belleza. Sonrió al ver su reflejo en el espejo. Sí, estaba realmente deslumbrante.


-Papá, me voy a la calle-exclamó Alicia al tiempo que cogía su bolso favorita de la percha del recibidor. Comprobó que llevaba lo indespensable en él y salió por la puerta intentando no cerrar demasiado fuerte.

-Muy bien Rubén-ya se cómo descubrirte-se dijo para sí misma.

Paula se conectó al tuenti. Tenía un privado y varios comentarios en fotos. Abrió el mensaje privado y se sorprendió al ver que era de una persona desconocida para ella. Pero lo qué más le sorprendió fue lo que ponía.

¿De verdad qieres sabr el secreto de tu hermana?. Sal de casa  y siguela. 

Paula no sabía quién le había mandado aquel mensaje. Pinchó en el nombre del destinatario para ver si reconocía a la persona por su foto, pero aquel tuenti estaba privatizado y no podía ver de quien se trataba. Miró la pantalla y releyó el mensaje hasta casi aprenderselo de memoria mientas pensaba qué podía hacer. Podía ignorarlo o por el contrario espiar a su hermana. Tal vez fuera una broma de alguien de mal gusto, pero ¿y si fuera verdad qué así iba a descubrir el secreto de Alicia?.


Alicia llegó a una gran casa. Había estado en ella muchas veces. Era la casa de Rubén. Se escondió, ahora solo faltaba que saliera Rubén y le seguiría. Se preguntaba si tardaría mucho en aparecer. Hacía mucho frío para estar parada. Esperaba que no tardara mucho en salir de casa.  De pronto la puerta se abrió. Alicia reconoció nuevamente aquella cazadora. Desde su escondite vió alarmada como Rubén se detenía al salir de casa. Se asustó y a punto estubo de desvelar su escondite pensando que la había descubierto, pero no, vió con alivio que el chico no la había visto. Rubén sacó su móvil, leyó algo y sonrió. Alicia lo observaba desde su escondite, esperando el momento para seguirlo. Muy pronto iba a saber qué se traía entre manos. Sonrió feliz, tan ensimismada en su plan que no se dió cuenta de que desde la lejanía alguien la observaba.