Eran amigos desde hacia años. Alicia no recordaba con exactitud cuantos pero al volver la vista atrás y mirar al pasado siempre estaba David. David siempre había sido su paño de lágrimas, su conciencia, su mayor confidente y por encima de todo su mejor amigo. Eso siempre había creado habladurías entre sus amigas que no creían que entre una chica y un chico pudiera haber solo amistad. Pero Alicia no sentía nada más por su amigo aunque tenía que reconocer que era un chico muy guapo. Llevaba mucho tiempo sin verle, ahora que lo pensaba desde antes de que ella empezará con Rubén. David nunca había aceptado que saliera con aquel tío, decía que no era trigo limpio y al final ella había comprobado que su amigo tenía razón. Rubén era un capullo, no podía olvidar ese instante en que lo había visto con su ex mejor amiga. Aquel tío había hecho que ella y David se distanciaran, se dejaran de hablar durante un montón de meses y ahora Alicia acababa de comprobar que a pesar de todo él había seguido cuidando de ella aunque no tenía muy claro cómo David podía haber estado al corriente de todo lo que pasaba. Había algo que no encajaba y por el momento no era capaz de ver que era.
- Lo siento mucho Alicia- se apresuró a decir David nada más verla. Siento no haber estado ahí para prevenirte de todo.
-Tú lo intentaste-le excusó Alicia-la culpa es mía, fui una tonta por no creerte. Es más, tengo que estarte incluso agradecida porque después de todo lo que te dije tú has estado ahí siempre. Eres un amigo David-concluyó Alicia esbozando una pequeña sonrisa.
-No hay que darlas-respondió David- devolviéndole una sonrisa similar. -Vamos, ven conmigo. Vayamos a dar una vuelta y me cuentas todo y te explico lo que sé- añadió David con aires de misterio.